29.10.09

[...]

La imaginación es sólo el simulacro de un albor que estuvo a punto de ser pero que el pensamiento mató.



(A ver, ¿cómo os tomais esto?)

28.10.09

Lienzos rotos

La mujer que había dentro de mí, me miraba en el espejo, escudriñando quizás el porqué de mi actitud. Aquel asunto le pareció mal llevado por mi parte, pero el impulso de mis sentimientos me pudieron. No pude evitar escupir toda mi bilis, una bilis acumulada durante años, me sentía obligada a ser marioneta que imitaba a los demás. Me miró en el espejo con ojos lastimeros, en el fondo me hacía comprender que sólo yo podía solucionarlo. Una sonrisa trémula se dibujó en mis labios y una nueva esperanza brotó en mis manos. Estaba convencida de que lo conseguiría.

2.10.09

(sin título)

(Sin título)

El tiempo se paró en una fecha y hora, en definitiva en unos números determinados. Esto no significa nada. A partir de entonces, nada existe, nada se crea, nada cuenta. La destrucción es lo único que se autoconfiere. El pensamiento es lo que transgrede a través de ese caos destructivo, más allá de las palabras y del aliento. Asi que toda materia se transforma, esta galimatía comienza a nomar creándose de nuevo.

29.6.09

las cosas más pequeñas se pierden fácilmente en falsos bolsillos

Un toque, un escarmiento, una sacudida, un calambre, una punzada, un cosquilleo, un temblor que espanta, atemoriza, dispersa la sangre en las sienes concentrada, abre los ojos de golpe y mira al frente, porque ya lo de atrás se desvanece en el presente. Respira... profundamente, relajando los músculos tensos, los huesos tiesos, los nervios erizados. Respira... y piensa de nuevo, disfruta de los nuevos pensamientos, de las nuevas esperanzas, de lo nuevo que vendrá.

28.6.09

miscelánea

Miscelánea de cosas varias es lo que se palpa en el ambiente. El principio de un fin, como se suele decir. Un adiós de lágrimas contenidas, un hola de caras desconocidas. Sonrisas que quedan atrás y las que quedan por venir. Gente que fue por la que será. Un despertar con una nueva conciencia aturdida, llena de emoción y de miedo, de intención y fuerza, pero asustada, por los nuevos tiempos que vienen y por los que son para el recuerdo. Inevitable a la par que imparable...

11.6.09

Personas

Porque hay personas básicas y esenciales en la vida, personas que son parte de los cimientos del día a día. Personas que sin ellas no es posible una alegría completa. Son la sonrisa asegurada, la corazonada fuerte. Personas que le dan gran parte del sentido a las cosas, que sin ellas no habría decisión completa para la mayoría de las acciones. Son personas a las que cada día habría que darles las gracias por existir, por todo lo que aportan sólo con su presencia.

5.5.09

ermitañus sentimentae

de palabras marchitas de sueños encastrados
de amores engarzados de imaginaciones desgastadas
de risas dehojadas
desollando los sueños una y otra vez
contra la realidad
sin vislumbrar nada más que la fantasía.

23.4.09

caperucita ancianita

Los años no pasan en balde y si no que se lo digan a Caperucita. El camino a casa de su abuela, ahora la de su madre, era ya largo y tedioso para sus huesos. El caso es que la abuela, tras continuos ataques por parte del lobo, se hartó y resolvió irse lejos, muy lejos. Entonces la madre de Caperucita, para no dejar aquella hermosa casa a merced del tiempo, decidió irse a vivir allí y ya por fin dejar independencia a Caperucita. Pero la rutina continuaba y varios días a la semana tenía que ir a ayudar a su madre, que también estaba ya muy anciana. Aquel lugar seguía igual que siempre, el bosque tendría otros tantos años más pero se cuidaba muy bien.

Aquel era un día especialmente caluroso de principios primavera, Caperucita iba como podía por el tortuoso largo y trabajoso camino de siempre. El silencio era sobrecogedor, pero Caperucita ya estaba acostumbrada. Al llegar a casa de la madre, notó que estaba demasiado silenciosa, ni siquiera oyó la voz de su madre; quizás estuviera dormida. Se dirigió hacia la habitación y cual fue su sorpresa que se quedó paralizada en la entrada nada más clavar sus ojos en la cama:

¿Pero y tú qué haces aquí?preguntó Caperucita al lobo, que estaba vestido con la ropa de la madre, con un camisón blanco de complicados bordados y un gorro haciendo juego. La imagen de aquel lobo metido en la cama encogido, tapadito y con las gafas puestas en la punta del hocico era un poco ridícula. Caperucita no sabía si reír o llorar.

Pues... estaba por aquí de paso y ¡cof cof cof!le entró una gran tos seca que le impedía explicarse.

Pero las explicaciones sobraban. A lo que se refería Caperucita era a que el lobo no se daba por vencido.

Ya nos conocemos de sobra y sé perfectamente cuáles son tus intenciones. ¡Pero si tienes ya más canas que dientes!reía Caperucita.

El lobo la miraba de reojo con el ceño fruncido. En el fondo tenía razón pero de ella no se podía decir menos...

¿Y qué decimos de ti? Los años no pasan en balde, Caperucita...dijo el lobo.

Lo sé, ya no soy esa jovenzuela inocente a la que engañabas para que tomara el camino más largo y tú llegar antes hasta aquí para intentar comernos. ¿Es que no te cansas? ¿Qué es lo que has hecho ahora con mi madre?

¿Yo? Nada...- Sonreía trémulo el lobo. Caperucita viendo que el lobo no iba a tomar la iniciativa de comérsela, porque era demasiado viejo para sorprenderla rápidamente, ni decirle qué había hecho con su madre, decidió coger al lobo por las orejas.

Se acabó, ya estoy harta. La última vez me rescataron de tu barriga, pero ésta es que ni me vas a olerdecía esto Caperucita mientras se abalanzaba sobre la cama y destapó al lobo en un gesto veloz. Lo agarró de la cola y lo sacó a rastras de la cama. El lobo suplicaba que lo soltara, temía más por los cuatro pelos que le quedaban en su cola que por lo que le pudiera hacer Caperucita. Lo arrastró hasta la puerta de la casa, le dio una patada y le estampó la puerta en los hocicos. El lobo se quedó perplejo a la vez que dolorido. Nunca vio a Caperucita con tanta determinación, llegó a dejarle claro que no podría con ella, a la vejez. Así que llamó a la puerta: toc, toc, toc.

¿Qué quieres?dijo Caperucita.

Pedirte disculpas Caperucita...

Caperucita entreabrió la puerta y lo miro fijamente.

Han sido muchas las maneras que he intentado comertecomenzó a decir el lobo- y aunque a veces lo he conseguido siempre te has salvado de una forma u otra. Son muchos años ya y ambos estamos cansados. Es por eso que quiero decirte que ya te dejaré en paz, que no volveré a molestarte.

Caperucita no lo quería creer:

Si es así, vete ya, sino la próxima vez no saldrás de esta casa.

El lobo se daba la vuelta para marcharse cuando Caperucita le preguntó:

Pero antes de irte, dime, ¿dónde está mi madre?

El lobo giró la cabeza, la miró de soslayo y le dijo... :

Me la comí.

22.4.09

cuestión de tiempo...


Quimera, ser doloroso e incomprendido, lleno de esperanza e ilusión, de fantasía.
Quimera, quisiera yo darte la vida que otros se llevan consigo a sus sueños.
Quimera, pobre Quimera, sólo quiero entenderte y vivirte.
Quimera, quiero quererte como imagino que te querría.
Pero Quimera, me dejas con los pies en el suelo, sobre mi pesada realidad.
Sueño con tu libertad y tú siempre te quedarás adormecida en la mía.
Ay, Quimera, cómo quisiera yo poder quererte como me haces creer que te querría.
Y sin embargo, al final, acabaré contigo en la almohada. Cuestión de tiempo...